sábado, 9 de octubre de 2010

Gracias a él.

Y a la tarde que pasamos juntos
me di cuenta de lo afortunada que soy por tenerle ahí.
Por saber que forma parte de mí.
Por poder comprobar que esto es cierto, que una tarde como la de ayer no me la quita nadie.


Y ya estoy deseando que sean las ocho de la tarde, para ver ese rostro que tanto me conmueve.  
Para besarle y decirle que le quiero. 
Mucho, mucho. 

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