Sí, es lunes. Todavía queda una semana por delante, con física y química a primera hora, con interminables minutos escuchando cómo se provoca la tectónica de placas, con recreos que duran dos o tres segundos, con saludos por la mañana a esas ojeras que se asoman entre los rostros de la gente, con infinidad de cosas.
Pero no me importa, porque sólo pensar que él estará allí esperando ese beso que tanto nos une, me inundo en una profunda alegría.
Es como si quisiera volar, con él. Desaparecer juntos.
Vivir inmensas locuras.
Sólo con él. ¿Con quién si no? :)
Y ya te echo de menos.
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