Necesito que te apoderes de mí. Que el humo me envuelva y me diga que me quiere. Necesito calor, hace frío. Que la felicidad venga contigo y se siente a ver una película. Necesito tu voz y tu olor para componer esta pieza sin sonido. Y el amor. Que el amor fotografíe el momento, éste que sólo es nuestro.
"Mi cerebro echa de menos estar contigo todo el tiempo que pueda,
mis ojos echan de menos verte siempre,
mi nariz echa de menos olerte a fondo,
mi boca echa de menos comerte a besos,
mi cuerpo echa de menos el calor del tuyo.
En definitiva, Diego entero, te ama.(L)"
No hace falta seguir imaginando. No hace falta soñar, creer, no hace falta tener esperanzas. Ahora no. Ya no.
Es agradable sentir y recordar lo vivido, lo pasado. Todo lo pasado. Los pasos que he recorrido para llegar hasta aquí. Para llegar a él. Ha costado. Y mucho. Pero aún así es agradable el recuerdo. Como si hubiera desaparecido, para siempre. Mi mente me obligaba a entender que ya no estaba, que se había ido. Que ya no debía vivir nada más, ni tener nada relacionado con él. Nada. Lejos. Para siempre. Y cuando mi corazón ya no lo nombraba, cuando seguía adelante, con la cabeza alta, con la esperanza de cumplir sueños, de vivirlos, apareció. De nuevo. Volví a caer en sus tentadoras garras.
Es mío. Ahora sí. Ningún tipo de impedimento. Solos. Él y yo. Me costó volver en sí. Me costó confiar, y mucho. Pero ahí está. Conmigo. Amaneciendo con su mirada dentro de mí, con el deseo de abrazar a eso que mi corazón no quiere dejar volar. Mío. Siempre. He conseguido en poco tiempo llenar su vida de alegría y amor, como él dice, y no puedo estar más orgullosa por ello, por decirle que comparto su opinión y que él también lo ha logrado.
Y no, no voy a dejarlo escapar otra vez. NO. Esta vez lo amarraré con fuerza, lo sostendré contra mi pecho y lo abrazaré con amor. Con mucho amor.
Son la alegría de la huerta, como se suele decir. Ellas me motivan, me ayudan a levantarme y me dan fuerzas en todo momento. Ellas y nuestro pavo, por supuesto. Allá donde vayamos siempre nos siguen las locuras, la felicidad,el cariño envuelto en abrazos, las fotografías que congelan los momentos y las ilusiones perdidas por el camino. Estamos juntas en esto, y en todo lo demás. Porque nos queremos, o al menos, yo las quiero a ellas.
En realidad,a buen entendedor, pocas palabras bastan.
Sí, ha muerto. Y junto a ella todo. Ha muerto la dignidad, la libertad, las ganas de vivir. Todo lo deseado, todo, se ha esfumado. Ha muerto la esperanza, lailusión, las mentiras escondidas para que no salieran a la luz, la importancia de las cosas. Ha muerto también la razón, con todo lo que conlleva, incluso creo que ha desaparecido la parte que guardaba en mi interior, esa parte que me hacía de guía, de camino hacia la aventura. Pero ya no está, y cuesta continuar. El camino se hace rocoso, hasta parece que una gran tormenta tropieza conmigo.
Peropara. ¿Qué haces? Déjalo. Frena. Siéntate en el banco más próximo, deja el camino a un lado, espérate. No hay prisa por llegar. Piensa. No, piensa un poco más. De verdad, ¿le ves sentido a esto? ¿En serio? Porque yo no. Qué mierda. No ha sido una tormenta, ni rocosas piedras las que he encontrado, ha sido una mierda.Una mierda grande y horrorosa. Pero ya se ha ido, date la vuelta, ¿no la ves a lo lejos? Tú sigues caminando, hacia delante, con la cabeza alta, y preparada, ¿verdad? Claro que sí, preparada para todo. Como siempre. Con ese corazón siguiéndome, con esa mirada, esa voz y esas manos que me provocan mariposas revoloteando toda mi barriga. Está ahí. No lo olvides. ¿Cierto? Sin él no soy nada. Sin él Ruth hubiera muerto de verdad. Sin él nada tiene sentido. ¿Es él la razón de todo? No, él es TODO.