Y yo sigo contemplando cómo lo haces. Con esa soltura. Extravagante. Con esa mirada. Intensa.
Con ese perfume que a tientas entra por mi balcón. Desorientado. Como yo.
Desorientada. Sin saber por qué esto no tiene sentido. Por qué disfruto observando esa dulce imagen.
Por qué disfruto tanto sólo con su simple movimiento hacia la derecha. Por qué le quiero tanto. Por qué le amo.
Por qué es mi vida. No lo sé. Es así. Y nada más.
La forma tan elegante con la que consigue hacerme feliz.

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