sábado, 19 de febrero de 2011

Ayer lloré.

Qué absurdo.
Llorar delante de la persona por la que mueres no es absurdo. Llorar de felicidad por tenerle no es absurdo. Llorar y abrazarle fuertemente hasta demostrarle que no se puede ir no es absurdo. 
Amor. Es lo que siento.


No había estrellas cariño, no. Pero nosotros las veíamos. La luna nos alumbraba lo suficiente, y el olor a césped era satisfactorio. Hacía frío pero le tenía a él. Sus besos, sus caricias, su amor. 


La felicidad, joder, la felicidad. 

2 comentarios:

PequeñasonrisadeAmelie dijo...

¡Qué bonito!Y que gran suerte tienes..

Una sonrisaa =)

M.R dijo...

Muchas gracias :)